Hipersentimental: la carta de Jacinto para quienes sienten demasiado

«Sentir es lo más humano que existe, y no pienso disculparme por eso» – Jacinto

Nos sentamos (virtualmente, pero con la misma energía de cafecito de barrio) con Gonzalo, el tapatío detrás de Jacinto, para hablar de sentimientos, guitarras robadas, canciones que nunca van a ver la luz del día, y el EP en el que dejó buena parte de su energía y su corazón.

Desde aquella tarde que lo vimos en un evento acústico en la colonia Roma, supimos que había algo ahí que merecía una conversación larga y sin prisa, de esas que se sienten como plática de domingo con alguien que ya conoces de toda la vida, aunque sea la primera vez que hablan. Y así fue. Nos conectamos para darle pie a una de las pláticas más honestas y emocionalmente ricas que hemos tenido en Koulture Mag.

Antes de Jacinto, existe Gonzalo

Lo primero que hay que saber es que el nombre artístico y la persona son dos cosas distintas, aunque comparten la misma alma. Fuera del escenario, Jacinto es Gonzalo: un tapatío intenso, curioso, hiperactivo en la cabeza, que hace deporte no porque sea fitness influencer sino porque si no corre en las mañanas, no duerme en las noches.

«Corro en las mañanas y me ayuda mucho a sacar toda la energía extra que tengo», nos cuenta y luego añade: «Me encanta correr cuando viajo. En las mañanas todo está apagado, nadie está haciendo ruido, y ves la ciudad desde una perspectiva muy distinta.» 

También hay una relación de amor reciente con Guadalajara, pues durante su proceso con la música y la vida, se fue de su ciudad natal y durante un buen tiempo la odió; sin embargo, ese vínculo ha cambiado: “Ahorita regreso y es como: wow, güey, qué ciudad.»

La guitarra robada y la calle que lo cambió todo

El universo a veces sí es poético, aunque no lo parezca. El abuelo del cantautor era un señor muy ranchero. Hablamos de Vicente Fernández, Gualberto Pineda, José Alfredo Jiménez en repeat. Él tenía una guitarra y Jacinto, de chiquito, se la robó. Sí, literalmente se la robó. «Le robé la guitarra de chiquito a mi abuelo para empezar a tocar.»

Y con esa guitarra prestada sin permiso comenzó todo. Su abuelo además cantaba una canción que se llama Jacinto Cenobio por lo que, cuando llegó el momento de ponerle nombre al proyecto —tras meditar opciones— Gonzalo pensó en Jacinto como homenaje a él. Pero eso no era suficiente señal para el universo.

Resulta que Jacinto vivió una temporada en Austin, Texas, y tocaba en la calle. Su esquina predilecta, era la intersección de Sixth Street con… San Jacinto. «Estaba viendo fotos de cuando tocaba en la calle y había una foto en esa esquina. Para mí eso fue como la gota que derrumbó la superficie. Lo sentí como una señal.»

De covers de Caifanes y Oasis a su propio sonido

La trayectoria musical de Jacinto tiene giros de película, literalmente. Empezó en el coro de la primaria, del que tuvo que salir porque le hacían bullying los mismos que también jugaban fútbol. Clásico dilema “Troy Bolton”, él mismo lo dice. «Sí, era como Troy Bolton. Si estabas en el coro te tocaba sape.»

Estuvo en varias bandas a lo largo de los años, pasando por un estilo boyband a uno más rockero y pisando en ciudades como Guadalajara, Ciudad de México y mismo Austin, donde encontró una de las bandas que más disfrutó en aquella época: «si eran buenos músicos todos y como que todos le echaban un buen de ganas.» La mentalidad gringa de foco y disciplina, nos dice con cierto respeto, le pareció muy chida.

Esa etapa de bandas quedaría en el pasado con la llegada de su etapa como solista y la consolidación de su proyecto actual.

Foto por: @tania.todd

El escenario como lugar seguro

Nos detuvimos un momento para hablar de lo que significa para el tapatío pararse frente a una audiencia. Porque hay algo interesante ahí: este hombre que dice sentirse inseguro en ocasiones, se convierte en otra persona cuando hay micrófonos cerca. «Me siento muy empoderado. Amo esa energía. Es mi lugar seguro.»

Dentro de sus shows más memorables hay tres que le vienen a la mente. El primero, en Córdoba, Argentina, donde tocó para tres personas. Tres. Y fue uno de los más bonitos porque fue la primera vez que contó las historias detrás de sus canciones y que descubrió que le encanta el storytelling en el escenario. «Les platiqué todo. Fue como romper el hielo con personas que nunca había visto en mi vida.»

El segundo show memorable fue en el Palacio de los Deportes, abriendo para Niall Horan, con tan solo los instrumentos y su voz. Como dato curioso, al principio de su carrera, sentía que tocar con In-Ear era «fake». Así que en uno de los recintos más grandes de México tocó como al inicio de todo, como en sus tiempos en aquellos bares. Y el tercero fue en el Lunario.

Los pilares, los amigos, y el momento más incómodo de su vida

Jacinto es muy claro en algo: él solo no hubiera llegado a donde está. No es el tipo de artista que cree que era tan bueno que el mundo simplemente lo descubrió. «No soy como Bad Bunny, que al principio solamente creía en él. Yo he sido al revés: la gente me ha tenido que echar mucho para que yo pueda creer en mí.»

Sus pilares principales son sus amigos del podcast, Emilio, José y Diego, y sus hermanas, que para él son a la vez apoyo, inspiración y espejo. Hace unos años, era tan reacio a mostrarse en redes que no quería ni grabarse en cámara. Le daba pavor. Y su amigo Emilio, que ya lo conocía, lo agarró, lo subió al coche, y no lo dejó bajarse hasta que se grabara a sí mismo diciendo cómo se sentía. «Literal no me dejó bajarme del coche hasta que me grabara siendo como muy sentimental.» ¿Lo logró?

«Sí, sí lo logré, pero fue el momento más incómodo en mi vida. La neta no lo volvería a hacer nunca.» Pero aquí está, mostrándonos continuamente su arte en sus redes y reflejando vulnerabilidad en su música.

Hipersentimental: un lanzamiento lleno de energía y emoción

Hipersentimental, el más reciente lanzamiento de Jacinto, no es solo un EP, es un ejercicio de valentía emocional sostenida durante varios meses de introspección, terapia, situaciones complejas y mucho tiempo a solas con una guitarra y demasiados sentimientos.

Jacinto explica que la parte A del álbum fue relativamente más fácil de escribir porque abordaba emociones más universales: el corazón roto, el enamoramiento. «El estar enamorado tiende a ser una emoción muy cotidiana. La gran mayoría de la gente empatiza con eso.»

Pero la parte B era otra cosa, ahí estaban las vivencias específicas: «A medida que el sentimiento o la experiencia es más específica, requiere un mayor grado de arte para poder expresarte.» Jacinto originalmente pensaba sacar seis canciones muy intensas emocionalmente. Cuando se dio cuenta de lo que eso implicaba para su salud mental, redujo a tres las canciones más difíciles y alivianó el resto del tracklist. 

Al terminar el álbum, estaba, en sus propias palabras, «drenado emocionalmente». Pero lo que hizo el día antes del lanzamiento marcó un antes y un después en todo el proceso: su psicólogo le sugirió que, en lugar de estar ansioso por los números y los streams, le escribiera una carta al álbum como si fuera una persona. Y lo hizo. «Le dije: ‘güey, gracias por todas las experiencias que aprendí. Quiero que acompañes a las personas correctas así como me acompañaste a mí todo este tiempo.’ Y ya. Lo solté.» El álbum ya no es suyo. Es de quien lo necesite.

Foto por: @tania.todd

Sentir no es debilidad. Es lo más humano que queda.

Sin duda, parte de la magia de Jacinto es esa sensibilidad que lo caracteriza y que envuelve su música, que abraza la letra de cada una de sus canciones, es por ello que no pudimos evitar preguntarle: ¿qué le dices a quienes sienten mucho y quisieran sentir menos?

«Es imposible no hacerlo. Ya sea que reprimes el filtro o reprimes la emoción. Lo que es liberador es poder compartirlo.» A lo que sumó: «Si bien somos animales racionales, hoy en día la parte racional la hace la inteligencia artificial mejor que nosotros. Lo único que nos diferencia de todo es que somos personas sensibles y tenemos emociones. Eso es lo que nos hace humanos. Compartir cómo te sientes es lo más humano que existe, y nos ayuda un chingo a sanar.»

¿Qué sigue para Jacinto?

Cuando hablamos sobre qué sueños le faltan por cumplir, Jacinto lo tiene claro: «Un estadio. Quiero mi GNP. Quiero ver celulares prendidos como estrellas.» Su visión del momento además, se complementa con un anhelo muy específico, lluvia, tal como grandes shows de artistas que conectan con su público sin importar el clima del momento. «Eso quiero. La gente cantando mis canciones a pesar de que está lloviendo.»

Por lo pronto, ya está componiendo lo que viene, compartiendo que el proceso le está saliendo muy natural, muy fluido. Y aunque todo este camino en la música ha traído altas y bajas, tal como una montaña rusa, Gonz sigue evolucionando y puede voltear a ver las distintas versiones de él a lo largo de su vida: «El niño estaría feliz. Y con que el niño esté feliz, yo estoy feliz.»

Jacinto tiene canciones que nunca van a salir, tiene un álbum que ya no le pertenece, y un estadio esperándolo en algún punto del futuro. Mientras tanto, sigue corriendo ciudades al amanecer, romantizando el momento en que por fin tiene tiempo de hacer música, y recordándole al mundo que sentir —aunque a veces duele— siempre vale la pena.

Escucha Hipersentimental en todas las plataformas de música y recuerda que, sentir, te hace humano.

Entrevista realizada por el equipo de Koulture Mag

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